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RECUPERAR TERRENO PARA DIOS

  • Writer: Felipe Gomez
    Felipe Gomez
  • Jul 7, 2022
  • 2 min read




Existen lugares santos llenos de ángeles y otros atestadas de demonios. En las zonas en las cuales se ha ofendido mucho a Dios, los ángeles caídos se reúnen como buitres buscando mortecino.

Por el contrario, en los lugares que se adora a Jesús o se reza el Santo Rosario, son los ángeles de Dios, los que ocupan esos sitios y quienes los frecuentan son grandemente bendecidos. Por ejemplo los santuarios Marianos, los templos, los grupos de oración o las casas en las cuales se ora con frecuencia.

Este concepto es sobrenatural, pero a la vez, innegable. Donde habita el bien, la gracia de Dios rodea el lugar y a quienes viven en ellos y donde habita el mal, son los espíritus caídos los que permanecen en esos lugares, contaminando y perjudicando a las almas.

La batalla entre el bien y el mal es intensa y constante, bares, discotecas, lugares donde venden drogas, se practican abortos y se realizan prácticas inmorales, son como colmenas de pecado y lugar de reunión de miles de demonios.

La buena noticia! En algunas ciudades por pecadoras que sean, sacerdotes y almas consagradas realizan procesiones con el Santísimo, la gente ora en las calles, se hacen marchas a favor de la vida, se lleva a la Virgen en andas mientras se entonan cantos y oraciones de adoración a Dios, en esos lugares, la gracia va desplazando al pecado y muchas almas son bendecidas abundantemente.

Las grandes ciudades son reflejo del bien o del mal, donde reina la perdición, el pecado o el desorden, podemos ver con mayor facilidad este fenómeno. También en otros lugares donde se adora a Dios se respira la santidad y el sosiego y La Paz.

Nosotros podemos ser apóstoles de bendición, donde estemos viviendo podemos orar y pedir que la gracia de Dios venga sobre estos lugares. Las almas se pueden ver beneficiadas con nuestras oraciones y podemos también recuperar esa gracia que el pecado le ha ido arrebatando a las almas.

Con tareas sencillas como asperjar agua bendita o poner medallas bendecidas en ciertos lugares, estaremos haciendo cosas efectivas. Si un sacerdote nos pudiera ayudar, también haría mucho bien bendecir con el Santísimo gentes, cuadras, centros comerciales, lugares de mucho tránsito vehicular, plazas públicas, etc.

El caos se combate con la gracia, la violencia y el pecado se ha tomado las calles, pero la bendición de Dios es aún mayor cuando las almas entran en pie de lucha.

No tengamos escrúpulo o temor de llevar la bendición donde quiera que estemos, nuestra vivienda, nuestro lugar de trabajo, las calles que frecuentamos etc. No deberíamos menospreciar este tipo de misiones aún cuándo seamos objeto de burla para algunos.

El mal nos ha tomado ventaja, en algunos lugares se siente el ambiente pesado y sin ser muy sensibles podemos llegar a percibirlo. La gracia de Dios sobreabunda donde se hace oración y podemos actuar como instrumentos de bendición.

Dios los bendiga

 
 
 

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